8 de marzo: la representación de las mujeres no puede seguir siendo simbólica

8 de marzo: la representación de las mujeres no puede seguir siendo simbólica

Colombia

Durante años, a las mujeres se les ha incluido en los espacios de toma de decisión bajo la lógica de la cuota de género; sin embargo, el liderazgo femenino va más allá de cumplir un requisito u ocupar un espacio en una lista. Las mujeres no están en la política para ser un símbolo, sino para proponer, decidir y representar. Es precisamente desde este vacío que Patriotas pretende impulsar un liderazgo femenino que pase del símbolo al poder, construyendo liderazgos femeninos que ejerzan una representación auténtica, verdadera y transformadora.

Patriotas se presenta como una fuerza nueva, inspirada en mujeres y hombres que deciden defender la vida, el orden y la esperanza. Surge de la construcción de una propuesta centrada en el amor por el país, la cohesión social y la acción colectiva. Con esta visión, Patriotas se proyecta hacia las próximas elecciones al Senado, buscando llevar a los espacios de decisión una representación con convicciones, sentido de país y compromiso real con la transformación política y social. Porque el reto no es únicamente que más mujeres ocupen escaños, sino que exista una representación real, con mujeres líderes que actúen con contundencia, respaldo ciudadano y capacidad de transformar el país.

En este contexto, Patriotas reconoce a la mujer como protagonista de transformación en todas las esferas —política, social, económica y doméstica—, entendiendo que el liderazgo femenino no excluye, sino que convoca; no divide, sino que une; y no representa por cumplir, sino por convicción y propósito.

En el marco del 8 de marzo, el mensaje es claro: la representación política de las mujeres no puede seguir evaluándose únicamente en números si las decisiones continúan concentradas en los mismos círculos de poder. La democracia requiere voces diversas, liderazgo con independencia y mujeres con capacidad real de incidencia, por lo que resulta necesaria una representación que se mida por la capacidad de decisión, no solo por presencia. Fortalecer la participación política de las mujeres no es un favor ni una concesión, es una necesidad democrática y Colombia necesita el coraje de sus mujeres para recuperar el orden y el futuro.



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